
Desde hace tiempo, el personal docente paulatinamente ha ido incorporando a sus herramientas de trabajo otras tecnológicamente más avanzadas para preparar materiales didácticos. Ahora queda dar un paso más y convertir estas herramientas en medios al alcance del alumno para favorecer su aprendizaje. Esto no es una tarea fácil ya que muchas veces puede producir cierta ansiedad y frustración en el profesorado, que se ve abrumado por la falta de conocimiento en el manejo de los avances tecnológicos. Sin embargo, no debemos perder de vista el potencial que estas nuevas tecnologías ofrecen a la docencia ya que, con cierta preparación previa, un poco de esfuerzo y el apoyo técnico de otros departamentos, se puede conseguir manejar estas herramientas con un alto grado de satisfacción.
La tecnología ha permitido adaptar recursos tan sencillos como pizarras de tiza a modernos artilugios como pizarras electrónicas. Los antiguos laboratorios de idiomas han pasado a ser sofisticadas aulas “multimedia” con ordenadores, Internet, cañones de proyección, DVDs, micrófonos, webcams, telefonía IP, etc. Todas estas adaptaciones e incorporaciones de nuevos elementos contribuyen, de manera decisiva, a motivar al alumno y hacer más atractivo el aprendizaje, pero hacen replantearse la selección de materiales, de contenidos y de metodología a emplear en los cursos de idiomas.


No hay comentarios:
Publicar un comentario